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30/08/2010 06:30

Abusando de mi sobrina . . .

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Nunca se sabe cuando la fortuna le va a sonreír a uno; o cuando uno de nuestros más anhelados sueños se convertirá en realidad; o cuando el destino nos pondrá en frente esa oportunidad que tanto añorábamos haciendo realidad nuestros sueños. Por eso es que uno siempre tiene que estar listo para reconocer esos momentos, o esas oportunidades que el destino nos presenta y tomar ventaja de ellos. Y cuando la necesidad de actuar es imperativa tenemos que poner en práctica todas nuestras habilidades, conocimientos, y astucia para lograr nuestras metas.

El teléfono timbró a la hora indicada, lo conteste tan pronto como pude para que el sonido del teléfono no despertara a mi esposa… "¿Papa?" resonó en mi oído la voz de mi hija con un leve tono de preocupación… "Sí, soy yo" le respondí "¿Qué es lo sucede?" le pregunte intrigado "Nada, nada despreocúpate. Yo estoy bien" me respondió mientras mi estado alterado volvía a la normalidad. "Es Rebeca" continuo con un poco de angustia "Se le subieron las copas. Tuvo un disgusto con su novio, y bueno, se enojaron y él se fue dejándola aquí en la fiesta".

Rebeca es mi sobrina, hija de mi cuñado de la misma edad de mi hija. Mi cuñado y cuñada siendo un poco liberales en su modo de criar a sus hijos, les han dado más libertades a ellos que mi esposa y yo a nuestras hijas. Por lo consecuente, a Rebeca le había sido permitido tener novio a una edad más temprana que a nuestras hijas, y su vida social es sumamente más abierta y permisiva que la de mi hija. Cuando Rebeca y mi hija eran chicas mis cuñados vivían en nuestro vecindario. Las niñas atendían la misma escuela, tenían los mismos amigos, iban a los mismos eventos, y en general parecían hermanas. Desafortunadamente, siguiendo mejor fuentes de trabajo mis cuñados se habían mudado a otro distrito de la ciudad separando a las niñas. Mi hija y Rebeca se mantenían en contacto, y las familias nos frecuentábamos en fiestas familiares y otros eventos sociales. Pero como todo, a través del tiempo Rebeca y mi hija empezaron a hacer otras amistades y a seguir sus propios intereses. Rebeca se desarrollo con más libertinaje por parte de sus padres y fue influenciada aun más por el ambiente regional de su nuevo vecindario.

Al paso de los años nos dimos cuenta como el comportamiento de Rebeca se hacía mucho más rebelde y diferente a la de nuestra hija. Y por supuesto, con su libertinaje, también nos dimos cuenta de la actitud permisiva e impune que exhibía alrededor de los muchachos. Pero en fin, respetando a mis cuñados mi esposa y yo nos recatábamos lo más posible en criticar a la forma de ser de mis cuñados respetando sus decisiones con sus hijos. Por mi parte, para mí siempre era un deleite ver a Rebeca crecer y desarrollarse; entre mas maduraba mas bonita se veía. Y por supuesto su modo "sexy" de vestir siempre me ponía a mil nomas en pensar en las posibilidades.

La fiesta era de una compañera de escuela de mi hija y para no ir sola a la fiesta, ella había invitado a Rebeca para que la acompañara, consecuentemente Rebeca había invitado a su novio. En la fiesta el novio de Rebeca se había encontrado con una previa novia, Rebeca se enceló, provocando el enojo, el pleito, las copas más de lo normal, y finalizando con la condición ebria de Rebeca. Así es que mi hija se sentía responsable por lo sucedido y me pidió que si le hacia el favor de llevar a Rebeca a su casa porque mi cuñado y cuñada habían ido a visitar a mis suegros por el fin de semana. Y debido a que Rebeca quería acompañar a mi hija a la fiesta la habían dejado sola en casa.

Al llegar a recogerlas se me hizo extraño que nomás mi hija salía de la casa y se encamino al auto. Mientras la veía acercarse, teorice que el novio de Rebeca habría regresado y se habían contentado. Cosa que me alegro porque ya era muy noche y en realidad no quería manejar hasta la casa de mi cuñado. Pero me duro poco la alegría cuando mi hija abrió la puerta diciéndome en un tomo enojadísimo "Tienes que venir conmigo para traer a Rebeca al auto, no puede caminar de lo ebria que esta". "¿De verdad?" le conteste con cara de incredulidad. "Si papa, por favor, anda ven. No quiero que Rebeca haga el ridículo en frente de mis amigos". "Les dije a los papas de mi amiga que ibas a pasar a saludarlos, de esa manera les das las gracias por invitarnos y le ayudas a Rebeca a sostenerte de ti mientras salimos de la casa". Al decirme eso me di cuenta que mi hija había pensado la situación, y con su ingenuidad había resuelto como no avergonzar a su prima.

Después de un formal saludo, un rápido intercambio de frases placenteras, y un muy cordial "Gracias y buenas noches" tome a Rebeca del brazo y le ayudé a caminar hacia el auto notando su tambaleante cuerpo retenerse pesadamente sobre mi brazo. Mi hija se adelanto para abrir la puerta del auto y se sentó en el asiento trasero dejando el asiento delantero libre para Rebeca. Intrigado, senté a Rebeca en el asiento, la acomode y abroche su cinturón mientras de reojo veía a mi hija cruzar sus brazos, y fruncir su cara sumamente enojada. Tan pronto me subí al auto, mi hija me dijo con una voz fastidiada "¡Llévame primero a la casa Papa!" con una expresión intrigada la vi por el espejo retrovisor, "¡Tengo practica muy temprano mañana por la mañana y no me quiero desvelar!" me contesto abrasivamente. Mientras Rebeca me volteaba a ver con una mirada nerviosa. Notando que algo había entre las dos trate de disuadirla "¿Pero y Rebeca; yo no puedo?" Le iba a decir que no estaba bien el estar solo con Rebeca "¡Papa!", "¡Por favor!" Mi hija corto mi pregunta rápidamente en una forma firme y suplicante. Iba a insistir cuando sentí la mano de Rebeca sobre la mía, "Esta bien Tío, no hay problema conmigo" balbuceando con dificultad continuó "además, mis papas no están en casa, no tienes porque preocuparte… no hay nadie en casa’’ de reojo vi como reclinaba el respaldo del asiento acomodándose confortablemente y sin pena alguna.

Después de unos minutos Rebeca había caído en un profundo sueño, mientras mi hija, reclinada en su asiento, también cabeceaba con el vaivén del auto sobre la carretera. Con el movimiento del carro Rebeca, en su embeleso, se acomodaba y de un lado al otro sobe el asiento. Su movimientos, hicieron que su mini falda se remangara hacia arriba dejando ver sus muslos casi hasta su ingle, mientras su blusa de desabotono exponiendo su sensual sostén. Al verla así, mi pene empezó a pulsar intensamente y mis testículos comenzaron a hormiguear intensamente. En ese tiempo Rebeca acababa de cumplir 18 años. Tenía una estatura de apenas 5’-0" (152-153 cm.), y debido a su constante participación en deportes escolares tenía un cuerpo muy bonito. Sus piernas eran firmes y bien definidas, sus nalgas redondas, firmes, y paraditas, cintura delgada con un abdomen plano y unos senos chicos pero resaltantes. Lo único que no le ayudaba mucho con los chicos era que no tenía una cara bonita y su nariz era un poco grande. Eso la hacía sentirse un poco cohibida y debido a eso se vestía más provocativamente para desviar la atención de los chicos de su cara a su cuerpo.

Mi mente comenzó a desvariar con un intenso morbo sexual sobre Rebeca… "no hay nadie en casa", "no hay nadie en casa" resonaba una y otra vez en mi mente… luego el "¡Llévame primero a la casa Papa!" de mi hija, reafirmaba lo que en mi mente rápidamente se materializaba… "Se le subieron las copas.."… "Se le subieron las copas.."… "¡Demonios!" Pensé entre mi… "¿Podría de ser así de fácil?" me preguntaba una y otra vez mientras de reojo veía a Rebeca con mas y mas impunidad. El camino a la casa se hacía más y más largo. Con cada pensamiento, con cada deseo mi pene se endurecía más y mas, mi boca se hacía agua nomas en pensar el sabor de Rebeca, y mis manos y labios hormigueaban nomas con pensar en la suavidad y calidez de su tez.

Llegando a la casa, mi hija casi salto del fuera del auto y se encamino rápidamente a la entrada de la casa. Después de verla entrar a la casa y cerrar la puerta acelere dirigiéndome a la casa de mis cuñados. Mi mente envuelta en un torbellino de anhelo, morbo, lujuria, fogosidad, y excitación. Una de mis más añoradas criaturas yacía junto a mí, a mi disposición, y sin ningún obstáculo presente. ¡Nadie, ni nada me iba a detener! ¡Eso era seguro!...

No pudiendo aguantarme más, con la boca y la garganta seca, levemente posee mi temblorosa mano sobre el abdomen de Rebeca, dejándola ahí por unos minutos espere por una reacción de ella mientras sentía como su abdomen se izaba y bajaba con el ritmo de su respiración. Después de unos cuantos minutos comencé a sobarle su abdomen sobre su falda haciendo pequeños círculos con mis dedos mientras nerviosamente esperaba una reacción de Rebeca. ¡A este punto, con el corazón en la garganta, y mi ansiedad a mil! Comencé a deslizar mi mano hacia su ingle. Con tremenda satisfacción sentí la ondulación de su monte púbico y el principio de su ranura vaginal. Respirando profundamente saboree mi placer deslizando mis dedos una y otra vez por toda el área de su ingle.

Viendo que Rebeca no reaccionaba ni negativamente o positivamente a my insinuación táctil; poco a poco deslice my mano sobre su falda, que ya se hallaba a media pierna, y agarrando el filo de ella la jale arremangándola sobre su cintura y exponiendo toda su zona pélvica. Por unos instantes admire la belleza de la zona púbica de Rebeca. Con gran placer vi como una minúscula tanga negra cubría su zona vaginal, ¡Pero lo que más me satisfizo fue el darme cuenta que su zona púbica estaba rasurada y limpiecita de bello! Sin perder tiempo, posee mi mano sobre su monte púbico esta vez con un poco de menos cautela y un poco de osadía; "Si estas rasurada, es que eres putita" pensé entre mi dándome aliento a ser un poco más audaz con ella. Sin pensarlo más, deslice mi mano por debajo de su tanga posando mi dedo cordial entre sus ranura y presionando levemente su clítoris.

Después de unos segundos, con movimientos circulares comencé a atizar su clítoris. Para mi sorpresa Rebeca no tardo en reaccionar, poco a poco sus pelvis, con casi imperceptiblemente movimientos comenzó a moverse lentamente mientras sus piernas comenzaron a abrirse. Poco a poco sentí mi dedo comenzar a humedecerse… Continúe atizándola mientras me apresuraba a llegar a la casa de mi cuñado. Con gran satisfacción y lujuria sentí como la excitación de Rebeca crecía y crecía con mis estímulos. Rebeca comenzó a restirar y a retorcer su cuerpo mientras comenzaba a rotar sus caderas y a arquear su espalda más y mas. ¡Definitivamente disfrutando de mis caricias!

En ese tiempo manejaba un auto grande familiar con asientos de banca en frente, pero con respaldos reclinables independientes. Al entrar al auto Rebeca había reclinado el respaldo de su asiento a medio recline, durante una luz roja en un semáforo tome la oportunidad de reclinar es respaldo de Rebeca por completo, y moví el asiento hacia atrás para darle a Rebeca mas campo a sus piernas. Los vidrios estaban oscuros así es que no había modo de que alguien observara lo que estaba aconteciendo dentro del auto. Y así, excitadísimo, y con el corazón en la garganta continúe estimulando a Rebeca. En cualquier momento esperaba que se despertara y me gritara obscenidades por lo que le estaba haciendo, pero esa congoja continuaba disipándose minuto por minuto nomas con oír los gemidos de placer que emanaban de su garganta, las leves undulaciones de su cuerpo, y por supuesto la creciente humedad de su ranura vaginal.

Casi al llegar a la casa, tome la oportunidad de asegurarme que en realidad Rebeca estaba ya totalmente embelesada en su fiebre sexual. En una luz roja, en el semáforo, me voltie hacia ella y poniendo mis manos en su cintura deslice su blusa y sostén hasta su cuello dejando su torso desnudo. De inmediato le apreté sus senos y presione sus pezones entre mis dedos… Rebeca aspiro profundamente, con su boca media abierta y con gemidos guturales de placer bañó my cara con el húmedo y candente aliento de su fiebre, y en el brillo de sus ojos medio abiertos resaltó el hechizo de mis caricias hacia ella. Por unos momentos me perdí en el place de su piel, en el temblar de su cuerpo, y en el delirio de mi lujuria hacia ella.. Mi pene creció casi a reventar entre mis pantalones, mi cuerpo comenzó a temblar con la tremenda anticipación y deseo, mientras mi boca se enaguaba con el deseo de mamar los firmes y suculentos senos de Rebeca.

El claxon del carro detrás de mí, indicando que la luz del semáforo había cambiado verde me volvió a la realidad. Puse el carro en marcha dirigiéndome casi desesperadamente llegar a la casa de mi cuñado. Dos cuadras a la derecha y a media manzana entre a la cochera de mi cuñado. Rápidamente me hinqué en frente y entre las piernas de Rebeca. A media luz me deleite viendo su cuerpo medio desnudo mientras rápidamente me desabroche mis pantalones y libere my pene, el cual en unos instantes, resorteo en una tremenda erección.. Tendiéndome sobre Rebeca mi pene se anido sobre su vulva mientras desesperadamente prendía mi boca sobre sus senos. En unos segundos despoje Rebeca de sus sostén y blusa mientras mi boca mamaba, mordisqueaba, lamia, besaba, y chupaba los senos de Rebeca.

Para ese entonces, mi ímpetu ya había sacado a Rebeca de su estupor y estaba completamente disfrutando mi frenesí y totalmente participando e inmersa en el placer que le brindaba. Con sus piernas envueltas en mis caderas se apretaba en mí tallando su vulva contra la base de mi pene mientras con sus puños agarraba my cabello empujando mi cara contra sus senos. Los jadeos y aventones de su cuerpo iban creciendo y creciendo en intensidad y frecuencia. Sus gemidos y se oían mas y mas fuertes, mas y mas desesperantes, mas y mas enardecidos.. Por un largo rato disfrute los senos de Rebeca, saboree el dulce placer del sabor de niña de sus labios, y desfruté de su joven cuerpo, sutil y sedoso… sus restriegas sobre mi pene comenzaron a hacer efecto en su cuerpo… el momento que esperaba había llegado… ¡Yo también estaba a punto de reventar!

Separándome de sus senos, me incorpore empujándola sobre el respaldo del asiento. Ella de inmediato arqueo su cuerpo y abrió sus piernas mientras le desgarraba la tanga de su cuerpo. Tomando mi pene en una mano lo presione sobre su clítoris sobándoselo con la cabeza de mi glande. De inmediato el cuerpo de Rebeca se cimbró acompañado de gemidos de placer entrelazados con resoplidos de aire y suspiros de añoranza. Con infinito placer vi como el desesperante suplicio de su orgasmo comenzó a invadir el cuerpo de Rebeca.

Su cuerpo tenso; su cabeza tirada hacia atrás; sus manos apretando el filo del asiento; sus piernas abiertas, dobladas, y temblorosas; los músculos de su cuello restirados; la boca entre abierta, atragantando aire; sus ojos fijos en el infinito, concentrados en su placer interno. En un solo movimiento resbale la cabeza de mi glande hacia la entrada de su vagina, y justo en el momento en que mi primera eyaculación ocurría, empuje el monto de mi pene dentro de Rebeca. Con un fuerte grito Rebeca me recibió al mismo tiempo en que su orgasmo estallaba dentro de ella. Arqueando su cuerpo intensamente subió sus manos sobre su cabeza y agarrándose de el asiento trasero empujo su cuerpo contra el mío tratando de engullir mi verga mas dentro de ella. Amarrando sus piernas en mis caderas las apretaba con cada contracción de su vagina mientras su cuerpo se sacudía y retorcía sin control alguno.

Finalmente sus contracciones cesaron y Rebeca se relajo sobre el asiento resoplando y atragantando aire tratando de recuperarse de su éxtasis. Pero yo fascinado por su intensidad continuaba excitado y con mi verga todavía dura, palpitante e incrustada en ella disfrutando de las pulsantes contracciones de su vagina. Fascinado la intensidad del orgasmo de Rebeca, y enloquecido con el infinito placer que me hiso sentir agarre a Rebeca firmemente de sus caderas y comencé a cogérmela una vez más. Aspirando aire profundamente Rebeca no protestó sino que abriendo sus piernas y arqueando su cuerpo se dispuso a recibirme una vez más.

¡Qué gran placer esa segunda cogida! Excitadísimo con mi ardor, desvarió, fiebre, y fascinación por Rebeca proseguí a meterle y a sacarle mi verga con una tenacidad y un furor que nunca antes había sentido y que hasta la fecha no e podido igualar. Con cada jalón y cada empuje my mente, my cuerpo, my ser se exaltaba profundamente. ¡Entré en un éxtasis delirante, profundo, intenso, casi salvaje! Con cada jalón podía sentir las paredes del la vagina de Rebeca envolverme, apretarme, mamarme; y con cada empujón sentía una satisfacción exuberante, el abrir de sus entrañas, my intrusión en sus profundidades, la virilidad de mi ser, el poder sobre ella. Los chasquidos de nuestros flujos sonaban como una cadencia hipnotizante, y el olor de nuestros sexos, como un buen licor, me embriagaban más y mas. ¡Con cada gemido, cada mueca, cada resoplo Rebeca me excitaba más y más! ¡Entre mas gemía, entre mas gruñía, entre mas se agitaba; mas y mas mi locura y embeleso por Rebeca crecía! ¡Entre más y más mi embeleso crecía más y más fuerte embestía a Rebeca!

Después de un rato el cuerpo de Rebeca comenzó a brillar con el sudor de su esfuerzo. Sus gemidos se oían más y más agonizantes, más y más profundos, más y más intensos… Pero yo, con delirante satisfacción sentía las sacudidas de Rebeca, y con u gran deleite me incitaba mas y mas. Cuando oía los gritos de sus orgasmos y veía su cuerpo retorcerse una y otra vez my adrenalina surgía incitando my fuego interno, prolongando my locura, y deseando más de ella… Yo quería mas, mas, mas, mas… Finalmente, con sus manos temblorosas, Rebeca se prendió de mi cuello y con ojos llorosos y una mirada intensa me imploro "Ya tío, ya"… Sacándome de mi trance mi cuerpo finalmente reacciono y con una embestida final empuje mi pene en ella mientras una tremenda eyaculación sacudió mi cuerpo.. Rebeca al sentir el calor de mi semen invadir y llenar sus entrañas, su cuerpo también reacciono. Apercibiéndose de la reacción de su cuerpo, Rebeca frunció su cara, abrió su boca y con un grito profundo, gutural, y agonizante sacudió su cuerpo intensamente jadeando, y retorciéndose sin control alguno. Su cuerpo había reaccionado a mi semen dentro de ella automáticamente induciéndole un orgasmo más. Como una muñeca de trapo Rebeca se desvaneció dejando caer su cuerpo inerte, rendido y acabado. Reclinándome sobre ella fije mi mirada en ella y por un largo rato nos miramos sin decir palabra; y así mientras acariciaba su cuerpo, sus ojos se cerraron cayendo una ves mas en un profundo sueno..

Continuara . . .

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Sobre esta relato

Autor: Sweetcochino
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