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03/08/2011 15:41

Cronicas Rebeldes 02: La Prueba de Amor

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Un día más comenzaba en el Elite Way School, un día tan típico como podía ser. Los alumnos rehusando a salir de la cama y los más cumplidos listos para asistir a sus clases.

En su habitación, Diego Bustamante terminaba de vestirse junto con sus amigos Tomás y Giovanni. Le molestaba tener que estudiar tanto como a los dos chicos con quienes compartía habitación, pero su padre le había dado la orden de terminar la preparatoria y estudiar una carrera.

Diego, eres el más suertudo de la escuela

¿Te parece Giovanni?

Claro —dijo el de pelo decolorado mientras se arreglaba la corbata del uniforme— Tener a Vico como novia es todo un privilegio

Giovanni tiene razón wey, Vico está buenísima. Dichoso tú que puedes tenerla en tu cama cada vez que quieres

El orgullo de Diego iba en aumento al escuchar a sus amigos hablar así de su novia, en efecto, Vico era una chava muy guapa, y qué decir de sus dotes sexuales, los cuales compensaban el tamaño pequeño de sus senos.

Cómo me gustaría tenerla una sola noche en mi cama para cogérmela por todos lados, le daría hasta por las orejas, jajaja

Sí claro Tomás, tú no sabrías que hacer con una mujer como esa. Ella necesitaría de un hombre como yo

Ustedes dos pueden seguir soñando, Vico es mía y de nadie más

Wey —dijo Tomás poniéndole la mano en el hombro— Somos tus mejores amigos, deberías compartirla con nosotros

Sí Diego, aunque sea solo una vez

Claro, claro, ¿Y yo que ganaría con eso?

Pues…hacer felices a tus amigos

Necesito más que eso

Espera…Diego, ¿En serio vas a prestarnos una noche a Vico?

Si me llegan al precio

Giovanni y Tomás se miraron con los ojos bien abiertos, sorprendidos e ilusionados por tener una oportunidad. Como si se hubieran puesto de acuerdo hablaron al mismo tiempo.

¡Te damos lo que quieras!

¿Lo que quiera?

¡Sí!

Pues quiero que me den cinco mil pesos cada uno. Cuando me los den les sirvo a Vico en bandeja de plata

No te nos vayas a echar para atrás

Para nada, un Bustamante siempre cumple su palabra

Giovanni y Tomás salieron corriendo a clase, no esperaban que Diego accediera tan fácilmente a algo que ambos habían estado soñando por muchas húmedas noches.

Para Diego, aquello solo era una experiencia más. Así como sus amigos tenían sus fantasías, la de él era ver a Vico haciéndolo con otro hombre; sin embargo no tenía la suficiente confianza como para pedirle a alguien que se acostara con su novia.

También influía el riesgo que corría de ver a Vico enamorándose de ese otro hombre, de un momento a otro todo podía írsele de las manos y perdería a la más preciada de sus posesiones, porque así veía a la rubia becada, como un trofeo más con el que se podía pasear para que todos lo envidiaran.

Sí, la petición de sus amigos había sido de lo más oportuna, no solo cumpliría su fantasía, sino que a esos dos podía controlarlos fácilmente por si Vico se enamoraba de alguno de ellos y estarían eternamente en deuda independientemente del precio pactado.

Ser el hijo de un político tenía muchas ventajas, la mayor de todas era que el director no se metía con él sin importar lo que hiciera. Andaba a sus anchas por toda la escuela, se sentía el rey, podía hacer todo lo que quisiera sin repercusión alguna.

Caminaba con la cabeza muy en alto, desdeñando con la mirada a jóvenes de sociedad, lo mejor de lo mejor siendo seleccionados para que su rey los saludara, a ellos parecía no molestarle en lo más mínimo, tal vez habían aceptado su lugar dentro del juego de Diego.

Vio a su novia a lo lejos platicando con Celina y la popular Mía Colucci, esta última vendría siendo su parte femenina dentro de la jerarquía estudiantil. Ellos se encontraban en lo más alto de la pirámide, poco les importaba quienes estuvieran más abajo.

Pensaba que sería perfecto si él y Mía fueran novios, pero la cara de caballo y actitud de idiota que tenía la chica lo hacían mirarla como si la hubiera chupado el diablo. Cosa diferente pasaba con Celina que, a pesar de estar pasada de carnes, le atraía mucho; cuando Giovanni y Tomás se enteraron de ese gusto se rieron de él, no podían creer que teniendo a una chava como Vico se sintiera atraído por Celina.

Se acercó al trío de chavas, escuchó sin querer que hablaban de modas y un desfile importantísimo que no se podían perder. Tomó a su novia por el brazo, jalándola para poderla abrazar por la cintura y darle un beso en la boca.

Disculpen chavas, pero tengo que llevarme a mi novia

¡Ay Diego! ¡¿Qué no ves que estamos hablando un asunto muy importante?! ¡Es de vida o muerte!

O sea, Mía, yo creo que después podemos decirle a Vico en qué quedamos —intervino Celina a favor de Diego, provocando que él le sonriera de una forma más que amistosa— Es más importante que esté con su novio, ¿No?

¡Celi! ¡Esto es más importante que estar con su novio!

Diego aprovechó que Mía reprendía a Celina para alejarse con Vico, jalándola por la muñeca como si arrastrara un objeto.

La rubia intentaba seguir el acelerado paso de su novio, no le importaba el poco cuidado con el que la trataba, sabía que ser novia de Diego Bustamante le daba cierto prestigio en la escuela sin importar que fuera una becada. Adoraba sentir todas las miradas sobre ella cuando estaba con Diego, parecía que todos los chicos lo envidiaban a él y todas las chicas a ella.

¿Qué es eso tan importante que quieres decirme, Diego?

Que te espero esta noche en mi habitación, quiero que te pongas algo más sexy que en otras ocasiones

Ah, veo que tienes ganas. Lo que quiera mi niño adorado

Se colgó del cuello de Diego, besándolo con tanta pasión que terminó sintiendo la atrevida mano del chico popular acariciándole el coño por encima de la ropa interior.

Aquí no Diego, nos pueden ver

No te preocupes, solo quiero sentir tu rayita, me esperaré a esta noche para poder darte hasta por las orejas

Espero que no se quede en promesas. Tengo que irme amor, bye

Bye —la vio alejarse corriendo para regresar al lado de la ridícula Mía y Celina— Ay Vico, no sabes lo que te espera

Vico ya estaba acostumbrada a los caprichos de Diego. De cuando en cuando se le ocurría pedirle que se disfrazara de enfermera, azafata, secretaria, incluso de mesera, todo para satisfacer sus fantasías. Tenía todo tipo de ropa sensual para complacer a su novio. Para esa noche escogió una tanga de hilo dental color rojo, que se le metía entre las nalgas y el pequeño triángulo de adelante apenas cubría su puchita, en vez de brassier se colocó unos cubre pezones en forma de corazón; terminó su vestuario con un top blanco transparente, una diminuta falda y unos tacones del mismo color.

Salió a hurtadillas para no despertar a Mía o a Celina. Caminó en la oscuridad, se sabía perfectamente de memoria cómo llegar al cuarto de su novio. No se preocupaba por la presencia de Giovanni o Tomás, sabía que Diego siempre tenía una forma de hacerlos dormir en otro lugar.

Tocó tres veces a la puerta, era la señal para avisar que había llegado. Cuando Diego le abrió la puerta lo encontró perfectamente bañado y perfumado, como cada noche que cogían desenfrenadamente. Saludó a su novio con un beso en la boca y un apretón a su generoso paquete, mientras él le dio un suave apretón a sus pequeños senos.

Pasa mi amor, hoy quiero que cumplas una más de mis fantasías —susurró a su oído, chupando después el lóbulo

¿Qué será esta vez Diego?

Una fantasía que a nadie le he confesado, también me demostrarás si me amas o no

Diego, ya dime que es

OK. Salgan chavos

Algo obligó a Vico a voltear en dirección del baño, del cual vio emerger a Giovanni y a Tomás, ambos vestidos con su uniforme. Los dos amigos de su novio bajaban las escaleras riendo nerviosamente y golpeándose con los codos, actitud que le dio mucho qué pensar. Al tenerlos frente a ella notó bajos sus pantalones unas erecciones que poco podían ocultarse, aunque no estaba segura si querían ocultarlas, pues parecían orgullosos de ellas.

¿Qué significa esto Diego?

Pues, aquí Giovanni y Tomás me dijeron que querían pasar la noche contigo, y como soy tan buen amigo les dije que sí

Un momento, yo no soy una muñeca inflable como para que me andes prestando con tus amigos

Anda mi amor —dijo al abrazarla, acariciando sus nalguitas por debajo de la minifalda, misma que levantó para que sus amigos se deleitaran con la vista lasciva del culito de Vico— Demuéstrame cuánto me quieres y entrégate por una noche a mis amigos

Pensando en lo mejor para ella, Vico decidió aceptar. Tomás no le atraía mucho que digamos, Giovanni mucho menos, pero si se negaba era seguro que Diego terminaría con ella; de ser así pasaría de ser la novia de Diego Bustamante a la amiga de Mía Colucci, varios niveles abajo en la pirámide de popularidad.

Está bien mi amor, lo haré porque te amo

Vuélvelos locos, corazón

Vico dio un último beso a Diego, sintiendo que su lengua era enredada y masajeada por la de él. Se dio media vuelta para encarar a sus amantes por esa noche y, mientras caminaba lentamente hacia ellos, sintió que su novio le metía una palmada en el culo.

Su cercanía ponía a los chavos muy nerviosos, parecía como si nunca antes hubieran estado con una mujer. Tomó los miembros erectos de ambos, masajeándolos delicadamente mientras se turnaba para verlos a los ojos. Arqueó una ceja y se lamió los labios seductoramente, parecía una profesional tratando de poner más calientes a aquellos dos.

Sin dejar de sobar las vergas se acercó más a Giovanni para darle un beso en la boca, el de pelo amarillo se quedó petrificado, no movió ni un solo músculo fuera de los necesarios para responder tímidamente a los labios de ella.

No besas nada mal —mintió, aquel beso era uno de los peores que había tenido en su vida, y eso que ya había besado a su hermano cuando eran niños, Augusto sí que besaba mal— Ahora te toca a ti

Dijo a Tomás. Esperaba que el de pelo chino la besara con igual o más timidez que Giovanni, tal vez porque él y Diego se llevaban como si fueran hermanos. Fue mucha su sorpresa cuando el de cejas tupidas la tomó por su bella faz para atraerla hacia él y darle un profundo y apasionado beso.

Sintió que la lengua de Tomás invadía su boca, la sintió moviéndose rítmica y desenfrenadamente a placer acariciando su paladar. Intentó unir su lengua al sensual ataque del chico, pero lo único que consiguió fue que la dominaran por completo y, sorprendiéndose aun más, casi se atraganta cuando Tomás demostró cuan larga era su lengua y acarició su campanilla con ella.

Al mismo tiempo que era besada, las manos de Tomás se movían frenéticamente por sus tetas, estrujándolas y masajeándolas como ella hacía con su verga, que parecía a punto de reventar bajo el pantalón.

Que rica estás mamita —dijo el de cejas tupidas con voz lujuriosa— Ya quiero metértela hasta el fondo

Giovanni, perdiendo poco a poco la timidez, se unió a las caricias de Tomás. Sus manos se apoderaron de las nalgas de Vico, amasándolas sin tregua una y otra vez.

Se tomó la molestia de hacer a un lado el hilo dental para poder acariciar el coño desde atrás, sintiendo que la cavidad comenzaba a escupir su deliciosa lava. Con los dedos mojados por los jugos vaginales penetró en el coñito, clavando dos para que Vico gimiera por la deliciosa intrusión.

La rubia sintió que las piernas le temblaban por el mete y saca de los dedos de Giovanni. Soltó las duras vergas de los chavos para abrazarse a ellos y no caer al piso. No pensó que en tan poco tiempo pudiera llegar a disfrutar de los amigos de su novio, y ella que pensaba que iba a ser un sacrificio en nombre de su popularidad.

A unos cuantos pasos, Diego disfrutaba de la escena erótica que se desarrollaba delante de sus propios ojos. Ver a Vico disfrutando y gimiendo, colgada de sus amigos, lo excitaba mucho, su miembro ya se había puesto tan rígido como el de Tomás y el de Giovanni, al igual que los de ellos, el suyo amenazaba con explotar.

Se sentó cómodamente en el sofá, abriéndose el pantalón y bajándoselo junto con su bóxer negro hasta los tobillos, liberando una tranca de casi 20 centímetros de largo con 5 de ancho, era el orgullo de Diego.

Comenzó a masturbarse mientras veía a su novia siendo llevada a la cama de Giovanni para que la poseyeran, y entonces hizo que su presencia se recordara, a pesar de haber prometido mantenerse al margen, cuando se puso de pie.

¡Un momento! —gritó, atrayendo la atención de los tres— Cójansela en mi cama

Aquello le pareció más morboso aún, ver a su novia siendo penetrada por sus mejores amigos en el mismo lugar donde él la había poseído cientos de ocasiones.

Tomás y Giovanni le obedecieron, guiaron a Vico hasta su cama y la sentaron mientras ellos se desnudaban.

Ansiosa, Vico admiraba los cuerpos semidesnudos de los chicos, solo faltaban los bóxers para que pudiera observarlos al natural. Cuando se terminaron de desvestir se quedó con la boca abierta por el miembro de Giovanni, era aun más grande que el de su novio. El de Tomás no era tan largo, pero no por eso pequeño.

¿Cuánto les mide chavos? —preguntó tratando de disimular la emoción en su voz

17 centímetros —dijo Tomás

22 centímetros —fue la respuesta de Giovanni

Ay Dios —suspiró tratando de no babear, su coño comenzó a chorrear mucho más que antes

Desde su lugar, Diego miraba atónito el miembro de Giovanni, era más largo y gordo que el suyo. No podía creer que uno de sus amigos pudiera superarlo. Quiso detener todo por los celos, pero Vico ya chupaba la verga de Tomás mientras jalaba la de Giovanni.

Ni modo —musitó para sí mismo— No hay marcha atrás

La rubia se iba turnando entre palo y palo para mamar los dos, sintiendo que la boca se le anchaba cuando se metía el de Giovanni, cuyo glande llegaba hasta su garganta.

Los jalaba, mamaba, lamía, escupía, definitivamente se divertía con los penes erectos y calientes de sus amantes, ansiaba poder sentirlos en su interior en ese preciso momento, pero primero debía dejar satisfechos a los amigos de Diego.

Chupas riquísimo Vico, con razón Diego no te deja por ninguna

Gracias Tomás —dijo ella haciendo una pausa antes de chuparle la verga al de pelo rizado

Eso, chupa, mámasela rico —decía Giovanni, desinhibido completamente, mientras Vico le meneaba la verga lubricada con saliva

Tomás quiso ver desnuda a Vico. Aprovechó que ella estaba descansando de tanta mamadera, jalando las dos pollas, para empujarla sobre la cama y romperle el top, dejando las tetitas a su merced. Arrancó los corazones que cubrían los pezoncitos, rosados y bien paraditos.

De inmediato, Tomás se lanzó a mamar una de las tetas, chupando con fuerza como si quisiera beber de ella. Se le unió inmediatamente Giovanni, imitándolo al tiempo su mano se deslizaba debajo de la falda y la tanga para cubrir el monte Venus y acariciarlo.

Los amigos se unieron para quitarle la tanga, dejando al descubierto una rica e inflamada concha con unos cuantos vellos rubios coronándola. Sus dedos se turnaron para jugar con la selva amarilla, mientras sus bocas seguían devorando los pequeños senos.

Pronto la falda siguió a la tanga, quedando completamente desnuda la hermosa y sensual rubia.

Ya no aguanto —dijo Tomás— Tengo que metértela, cosita

El chico de pelo rizado, sin consultar a nadie, se montó sobre Vico, abriéndole las piernas y hundiendo su dura polla en el coño. Fue recibido cálidamente por la cueva, las paredes vaginales se ciñeron alrededor de su miembro provocando una deliciosa sensación con el roce.

A un lado de ellos, Giovanni disfrutaba de una puñeta brindada por la mano de la rubia, cuyos gemidos eran la más hermosa de las sinfonías para su novio, que contemplaba aquella sensual escena con atención como si quisiera guardarla en sus recuerdos para siempre.

Vico recibía con gusto todos los embates de Tomás, estaba en el cielo con cada metida de verga que le propinaba el mejor amigo de su novio. A pesar de la fuerza con que la clavaban, se le hacía una cogida rutinaria; sin embargo, había algo excitante cuando Tomás la miraba directo a los ojos y se mordía los labios para atacar su coñito abierto y empapado en sus propios jugos.

¿Me sientes, perra. Sientes como te entra?

Entonces comprendió, Tomás Goicolea era la persona más morbosa con la que se había topado hasta entonces. Sus burdas palabras la pusieron mucho más caliente que cuando tenía bien adentro la gorda y larga verga de Diego, ensartándose en ella casi monótonamente.

La lengua de Tomás se deslizaba entre sus senos mientras ella jugaba con los rizos cafés que cubrían su cabeza. Cruzó las piernas por arriba de las nalgas del amigo de su novio, apretando con fuerza para ver si podía sentir el miembro del adolescente un poco más adentro.

Gozaba tanto que se olvidó del falo que jalaba y acariciaba con la mano, por lo que Giovanni tuvo que encargarse de ello en lo que esperaba su turno. El falso rubio miraba la cara de placer de Vico, era increíble y muy excitante el contraste entre un angelical rostro como el suyo y la sexualidad que reflejaba y exudaba por los poros.

Su amigo no dejaba de chupar las pequeñas montañas de la rubia, al mismo tiempo, sus movimientos se volvieron más rápidos, y en poco tiempo escuchó que Tomás llegaba al éxtasis, apretando las nalgas para dejar salir todo su semen.

Apurado, sin dejar que se recuperara sobre el cuerpo de Vico, Giovanni hizo un lado a Tomás para tomar su lugar. Sin importar que la concha de la rubia estuviera llena con la leche de su amigo hundió el masivo palo, haciendo que la puchita se anchara más y sacando el tibio y pegajoso líquido que había en su interior.

Vico casi se muere al sentir todo el palo de Giovanni dentro, sentía que era partida en dos con cada metida que el de pelo amarillo le daba. Lágrimas involuntarias brotaron de sus ojos, la dura tranca la estaba destrozando por dentro.

Los gritos se volvieron de dolor, tan horrendos y ruidosos que todos temieron que el prefecto apareciera de repente, menos Vico, ella estaba perdida en una dolorosa vorágine.

Diego se enceló del rubio pues, aunque su miembro era casi igual de masivo que el de este, nunca había hecho gritar a su novia de esa manera, ni siquiera la primera vez que se la cogió. La mirada de Tomás se posó sobre él sin que se diera cuenta, el de rizos lo veía con cierta envidia por poder probar el dulce chochito de Victoria Paz cada vez que quería y no solo una noche como él y Giovanni estaban condicionados.

¡Me matas, Giovanni!

Gritó Vico cuando su delgado amante comenzó a bombear con más fuerza dentro de ella, castigando más la puchita que recibía los brutales embates de la enorme polla. Frotó sus sudadas tetas con las manos, acariciándolas y magullándolas, pero poco pudo disfrutar de sus propias manos antes que Tomás comenzara a chuparle los senos, tomando turnos entre uno y otro.

Importándole muy poco que le quitara la oportunidad a su amigo de seguir mamando los pequeños y ricos pechos de la rubia, Giovanni la jaló de los brazos para hacer que se sentara en la cama, la abrazó para voltearla y la puso en cuatro patas, Metió dos dedos en el abierto coño, sintiendo el viscoso jugo combinado con el semen de su amigo así como la ardiente calidez del agujero.

Desde esa posición la penetró, partiéndola a la mitad con su tremendo miembro, arrancando aullidos de dolor de la hermosa boca experta en felaciones. Se reclinó un poco para alcanzar perfectamente las pequeñas tetitas de Vico, sintiéndolas en sus manos, apretándolas y sobándolas mientras se movía dentro de ella con todas sus fuerzas.

Tomás, lujurioso como era, ya tenía la verga parada de nuevo. Se colocó frente a la rubia y, aprovechando que gritaba, le metió toda la polla de un solo empujón dentro de la boca, metiendo y sacando como si le follara la cara.

Vico no podía más, su chocho continuaba mojándose a pesar de ser taponeado por la dura tranca de Giovanni; también se atragantaba con el miembro de Tomás, que empujaba tan duro como si buscara atravesarle la cabeza.

Por fin sintió que Giovanni descargaba toda su leche dentro de ella. No había terminado de recibir gustosa los lechazos del rubio cuando Tomás se venía por segunda ocasión, esta vez en su boca; no fue tanta leche como la primera vez, aun así fue tan generosa la cantidad que comenzó a chorrear el caliente líquido por las comisuras de su boca.

Cayó rendida sobre el colchón, recuperándose boca abajo sobre la cama y delirando de placer, aun no podía creer que hubiera disfrutado tanto con los amigos de su novio. Y hablando de él, cuando volteó al sofá para verlo notó que ya no estaba ahí; se preguntó si se habría salido de la habitación para no verla más.

De pronto sintió que le jalaban las piernas, provocando que todo su cuerpo se arrastrara hacia el borde de la cama. Vio a Tomás y a Giovanni subiendo las escaleras riendo y felicitándose por tan deliciosa experiencia, ¿Acaso compartirían el baño para ducharse?

Si uno de ellos no había sido quien la jaló entonces solo quedaba alguien, su novio Diego. Intentó darse la vuelta para poder ver lo que su novio hacia, pero este no se lo permitió.

Quieta

Le dijo poniéndole las manos sobre la espalda baja para detenerla. Una vez seguro que ya no intentaría voltearse, se arrodilló entre las piernas de Vico, mismas que estaban al aire, y le abrió la pucha para observar como los mecos y sus jugos, combinados en una lasciva mezcla, chorreaban y caían al piso.

Detuvo con la lengua la cascada de jugos que brotaba del coñito de su novia, acercó poco a poco su boca hasta llegar a los labios, besándolos y chupándolos antes de engullir la deliciosa mezcla que tanta lujuria producía en él. Comía con gula aquel coño que había sido atravesado por las vergas de sus amigos y llenado por su semen, pero lejos de darle asco lo calentaba todavía más.

Cuando terminó de beberse aquel delicioso elixir le dio media vuelta a Vico, se encaramó sobre ella y le dio un apasionado beso en la boca. Sus manos magullaban las tetitas de la rubia, pellizcando los sonrosados pezoncitos.

Se convenció de lo mucho que lo amaba su novia, pues no todas las mujeres se dejaban convencer tan fácil de tener sexo con otros hombres y sobre todo delante de su novio. Pero no sabía que todo ese amor que al parecer Victoria le tenía no era a él, sino a su status y dinero.

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Autor: Juguetitos
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