0

14/08/2011 15:54

Mi mujer. Borracha.Follada y enculada

Tags:

borracha

follada

mujer

| 0 Comentarios

Mi mujer borracha follada y enculada.

Hacía bastante tiempo que no escribía un relato, pero es que realmente no tenía nada interesante que escribir. Deciros solamente que hace 1 año me separé de mi mujer, sobre la que supongo habréis leído y visto y me he vuelto a casar con una preciosidad que se llama Maribel. Como es Maribel, pues como ya hice anteriormente os pongo una fotito del final de esa noche para que la disfrutéis con la vista. Una imagen vale más que mil palabras.

Así la hemos dejado… … ..

Lo que quiero contaros, es lo que sucedió hace como dos meses en mi casa, a raíz de la visita que nos hizo un amigo mío, que casualmente también se había separado de su mujer hacia como tres meses y le invitamos a pasar con nosotros un fin de semana Lo sucedido y que muchos lo pensareis, no es una historia fruto de mi imaginación. Es algo real y que por lo morbosa que es y dado el anonimato del que escribe, creo que os gustará leerla y luego enviarme los comentarios que creáis oportunos.

La cosa empezó al día siguiente de llegar, es decir el sábado por la noche. En lugar de salir a tomar algo, decidimos quedarnos a cenar en casa y de esta forma poder charlar tranquilamente. Durante la cena, no sé por qué razón, pero supongo que por acompañarnos, Maribel que no está acostumbrada a beber, se estaba tomando el vinito al mismo ritmo que nosotros y os diré que no es un ritmo lento y ya a mitad de la cena se notaba que se estaba poniendo bastante piripi. En el fondo me hacía gracia, pues nunca había visto a Maribel con una copa de más. Al terminar de cenar, saque una botellita de Oporto. Un vintage de los buenos que como sabéis, cuando se abre la botella hay que terminarla, pues de lo contrario se estropea.

No quiero aburriros con la sobremesa solo deciros, que después de unas copas de Oporto mi mujer se dormía de la borrachera que tenia y le dije.

- Maribel. Creo que es mejor que te acuestes, pues te estás quedando dormida de la trompa que tienes.

- Si. Creo que será lo mejor. Dijo. Pues todo me da vueltas. Me tenéis que perdonar pero no se que me ha pasado. No estoy acostumbrada a beber y me pasé un poco.

Al intentar levantarse del sofá se caía hacia atrás, por lo que entre mi amigo y yo la levantamos y viendo que casi no se tenía en pie, la subimos a nuestro dormitorio que está una planta más arriba. En el dormitorio la dejamos. Le dimos un par de besos de buenas noches y nos volvimos al salón.

Estuvimos charlando como una hora más de nuestras cosas y decidimos acostarnos también y al pasar por delante de la puerta de nuestro dormitorio, que queda antes del que habíamos acondicionado para mi amigo, vimos que la puerta estaba medio abierta y sin apagar la luz y podíamos ver a mi mujer echada boca abajo, encima de la cama, con las piernas un poco abiertas y con el camisón subido un poco más de lo debido, dejando al descubierto no solo sus piernas, sino también, algo de ese culito precioso que tiene. Realmente estaba maravillosa. No hace falta que os diga, que se me puso dura de golpe y supongo que a mi amigo también, pues no quitaba ojo de las piernas y de lo que se veía del culito de Maribel.

La verdad es que viendo la forma en que ni amigo miraba a mi mujer en la cama, ni lo pensé. Agarrándolo por el brazo le dije.

- Pasa. Esta dormida. Disfruta del espectáculo que seguro que lo necesitas.

Estaba como embobado viendo las piernas y el culito de Maribel y le dije.

- No me digas que no está para matarla a polvos.

- Ni que lo digas. Me contestó.

Dejándolo de pie como estaba, me senté en la cama y con dos dedos sujetando las puntas del camisón de mi mujer, se lo subí hasta el cuello dejando todo su culito y su espalda al aire. Al estar sin las braguitas y al tener las piernas abiertas, entre sus muslos se le veía perfectamente el coñito. Se le veían perfectamente los pliegues de los labios menores abiertos y saliendo hacia fuera, abrazados por los labios mayores. Miré para a mí amigo y pude ver el bulto que tenia entre las piernas. La tenía si cabe todavía más tiesa que la mía.

Me levanté y abriendo un cajón de la mesilla de noche, saque un antifaz que uso para dormir y acercándome a la cabecera de la cama, se la puse a mi mujer. En ese momento pareció como si se despertase y le dije.

- No te muevas. Quédate como estas. Cuando quieras te la quitas, pero de momento no quiero que veas nada, solo quiero que sientas.

Era evidente, que mi mujer estaba tan borracha que ni protestó.

Me separé de la cabecera de la cama y me senté al lado de la pierna derecha de mi mujer y le dije a mi amigo.

- Siéntate al otro lado de la cama. A ver si hacemos que pase un buen rato.

Así lo hizo y empezamos al unísono a acariciar las piernas de mi mujer. Empezamos por los pies. Luego fuimos subiendo por las pantorrillas recorriéndolas de arriba abajo. Poco a poco, fuimos subiendo nuestras caricias hasta los muslos. Los acariciábamos, no solo por la parte de arriba, sino que también tratábamos de acariciarlos por el interior. No lo vais a creer, pero mi mujer se estaba poniendo a mil. Podíamos oír claramente que su respiración se hacía más profunda y también ver claramente como se le mojaba el coñito de lo caliente que se estaba poniendo. Yo, al ver a mi amigo que mientras acariciaba los muslos de mi mujer, no le quitaba el ojo a la entrepierna de Maribel le dije al oído.

- Si quieres acariciarle el coñito. Por mi… … . adelante… … No te cortes.

Ni se lo pensó. Empezó a pasarle muy suavemente los dedos de arriba abajo por toda la raja, mojándoselos con los jugos que soltaba mi mujer. Cada vez los labios de mi mujer se abrían mas, dejando que los dedos de mi amigo entrasen por sus pliegues más y más. En ese momento mi mujer a pesar de la borrachera que tenia, se estaba dando cuenta perfectamente de lo que estaba pasando y abrió las piernas todo lo que pudo, por lo que desde mi lado podía ver perfectamente los dedos de mi amigo acariciándole su coñito. No solo veía, también oía como la respiración de mi mujer era todavía más rápida. Jadeaba y subía y bajaba su culito al ritmo que los dedos de Nacho subían y bajaban por su raja.

Mi amigo ya estaba fuera de sí. Sin decir nada, en una de las veces que sus dedos subían y bajaban por el húmedo coñito de mi mujer mirándome me dijo.

- Ya sé que somos amigos y que es tu mujer, pero me encantaría meterle los dedos en este coñito que tiene.

- Ya te dije antes que no te cortes. Le contesté. Si quieres follarle el coñito con los dedos por mí no hay problema.

Se levantó y se arrodilló entre las piernas de mi mujer. Tenía sus dedos tan mojados de los flujos vaginales de Maribel que dos de sus dedos entraron dentro del coño de mi mujer sin el más mínimo esfuerzo. Se los metió hasta los nudillos y empezó un lento mete y saca que estaba llevando a mi mujer hasta el delirio. Ella subía y bajaba su culo, al mismo tiempo que mi amigo le metía y le sacaba los dedos. Cuando mi amigo llevaba como cinco minutos follándola con los dedos, ella medio llorando de placer levantó un poco la cabeza y dijo.

- Quien es. … … .Quien de los dos es. … … Por favor decirme quien de los dos es el que me está metiendo los dedos.

Yo, en ese momento mirando a mi amigo le dije.

- Es el. El que te esta follando con los dedos es el.

.Es ese momento, al oírme decir que era mi amigo empezó a llorar y a decir.

- Por favor no pares. Sigue. No pares. No pares. Me gusta. Me gusta, pero más rápido… ..Por favor… … … más rápido. Por lo que más quieras, hazlo más rápido.

Mi amigo empezó a meter y sacar sus dedos del coñito de mi mujer a un ritmo frenético y ella ya sin poder dejar de llorar y de gritar decía.

- Dios mío. Así. Así… .. No pares… … No pares Dios. Dios, Dios.

En ese momento pensé, que mi mujer iba a tener un orgasmo de un momento a otro y que mi amigo se iba a correr por los pantalones. Cosa que no estaba en el guión. Me refiero a lo de correrse por los pantalones. Entonces le dije.

- Déjame a mi seguir y tu sácate la ropa que vas acabar corriéndote por encima.

Mientras mi amigo se desnudaba, yo le dije a mi mujer.

- Date la vuelta. Ponte de espalda y sácate el camisón.

Ella así lo hizo y se volvió a echar en la cama pero ya boca arriba. Mi amigo ya estaba totalmente desnudo y la trempada que tenía era de época.

Al ver a mi mujer desnuda justo delante de sus ojos, empezó a acariciarle las tetas y a jugar con sus pezones usando las yemas del índice y el pulgar y mirándome me dijo.

- Joder tío. Es una verdadera preciosidad.

Mientras tanto, yo seguía jugando con mis dedos dentro del coñito de Maribel. Mi amigo mirándome se agachó y comenzó a chuparle los pezones. Primero uno, luego el otro y cuando no se los chupaba se los agarraba y tiraba de ellos hacia arriba. Mi mujer estaba al borde de la locura. Mientras movía sus caderas jugando con mis dedos dentro de ella, no hacía más que mover la cabeza de un lado a otro con la boca abierta y jadeando y gimiendo de placer. Mientras mi amigo le chupaba sus pezones, ella le acariciaba la cabeza metiendo sus dedos entre el pelo como guiándolo de un pezón al otro.

Yo estaba disfrutando como nunca con lo que estaba viendo pues era la primera vez que veía a mi mujer disfrutando los favores de otro hombre y acercándome le dije.

- Cielo. Té vamos a follar los dos, pero tienes que decirme quien quieres que te folle primero.

Como en un susurro y sin dejar de moverse dijo.

- El… … . Quiero que primero me folle el… … . Lo siento mi amor, pero quiero que me folle el primero.

Mi amigo no daba crédito a lo que oía y mirándome como pidiendo permiso, se arrodilló agarrando los piernas de mi mujer por los tobillos, se las puso en sus hombros y colocando la punta de la polla en el coño se la fue metiendo despacio. Muy despacio hasta que la tuvo entera dentro de ella. Mientras se la iba metiendo, mi mujer subía las caderas como para sentirla mejor dentro de ella. Cuando ella subía las caderas, el empujaba para que toda su polla entrase hasta los huevos. Lo hacía despacio. Se la metía entera apretando hasta el fondo de la vagina, se la dejaba dentro unos segundos, para luego sacarla y volvérsela a meter nuevamente. Así una y otra vez.

Mi mujer no tardo ni cinco minutos en tener un orgasmo impresionante. Empezó a gritar y a llorar diciendo.

- Me corro. Dios mío me estoy corriendo… … .. Me viene. Me viene. Por favor no pares… . no pares… … No pares. … ..sigue… … sigue… … ..Más rápido… … . Más rápido.

El empezó a bombearla como un poseso y en ese momento mi mujer arqueo todo su cuerpo y grito.

- Siiiiiii. Siiiiiiiiiii. Me corroooo. Me corroooo… … Dios… … Dios… … Siiiiiiiiiii.

Yo no podía creer lo que estaba viendo. Mi mujer estaba corriéndose como una loca delante de mí, con la polla de mi amigo dentro de su coño. No aguante mas y le dije.

- Ahora me toca a mí fallármela

Cuando mi amigo se apartó de ella yo me coloque entre sus piernas y antes de follarla, como para darle un respiro después del orgasmo que le había regalado mi amigo, metí mi cabeza entre sus muslos y empecé a comerle el coño como a ella más le gusta, que es jugando con la lengua en su clítoris. Mientras yo le comía el coño, Nacho se puso de rodillas con la cara de ella entre sus muslos y con la poya todavía tiesa empezó a restregársela por la cara. Al sentir la poya de mi amigo en su cara se la agarró y tirando de el por la polla, y echando la cabeza hacia atrás, empezó a chupársela. Primero solo la punta, para luego írsela metiendo en su boca poco a poco, hasta que casi los labios rozaban los cojones de mi amigo. El al principio mi amigo no se movía. Dejaba que ella hiciese todo el trabajo, pero pasados unos momentos, mi mujer echando los brazos hacia atrás, lo agarró por los muslos y empujándolos hacia ella hizo que fuese mi amigo el que le follase la boca. En ese momento fue la locura. Mi amigo se estaba follando la boca de mi mujer como si de su coñito se tratase. Se la metía entera. Tan adentro, que a veces mi mujer tenía una arcada de lo profundo que se la metía, para luego sacársela. Como mi mujer seguía con la boca abierta se la volvía a meter hasta el fondo, se la dejaba entera dentro de su boca unos segundos y la volvía a sacar. Así una y otra vez.

Mientras mi amigo se follaba la boca de mi mujer, yo le levante las piernas y empecé a fallármela por el coño como un poseso. La situación era la de lo mas erótico que os podéis imaginar. Mi mujer chupándole la polla a mi amigo como una verdadera puta y yo bombeándola por el coño. Pero la verdad, es que en ese momento lo que quería ver era a mi amigo corriéndose dentro de la boca de mi mujer y a ella, tragándose toda su leche.

La verdad es que no tuve que esperar mucho, pues mi amigo estaba que no podía más. Le vi como empezó a resoplar y echándose hacia delante hasta tocar con su barbilla el vientre de mi mujer y sin dejar de meter y sacar la polla de su boca, se corrió dentro de ella. Mientras él se vaciaba en su boca, ella le agarro la polla con la mano derecha y empezó a meneársela, como haciendo que disfrutase mas de esa corrida que estaba teniendo. También veía, como mi mujer, se tragaba cada pistoletazo de semen que le inundaba la boca.

Mientras mi amigo se corría dentro de la boca de mi mujer, yo empecé a bombearla todo lo rápido y fuerte que podía, pues quería que ella se corriese. Quería que ella tuviese un orgasmo con la polla y el semen de mi amigo dentro de su boca y mi polla bombeando su coñito y lo logre. Le hice tener a mi mujer un orgasmo que como me dijo más tarde, fue maravilloso. Mientras se corría no dejaba de chupar la poya de mi amigo y el semen que tenía en su boca le salía por la comisura de los labios corriéndole por la cara. La ostia de verdad. Verlo era la reostia.

Cuando vi que mi mujer había terminado de correrse, me separe de ella y apartando a mí amigo, pues aun después de correrse seguía con su polla dentro de la boca de ella, le dije.

- Ahora me toca a mí correrme en su boca.

Me coloque detrás de ella y lo mismo que había hecho mi amigo empecé a restregarle la poya por la cara. Ella al sentirla me la agarró y empezó a mamármela como sabe que más me gusta. Media polla dentro de la boca y con la lengua acariciándola. No tarde ni un minuto en correrme yo también dentro de su boca. A medida que me corría, ella se iba tragando todo lo que le soltaba y no paro de chupármela hasta que quedo flácida y muerta.

La verdad es que a pesar del polvazo que le habíamos echado a mi mujer y viendo que con la borrachera que tenía podíamos hacer con ella lo que quisiésemos, sin gran oposición por su parte, me vino la idea de hacer algo que nunca me había dejado hacer, que no era otra cosa que follarla por el culo y además, me apetecía ver a mi amigo dándole por el culete también.

Pero antes, tanto él como yo, necesitábamos algún respiro para que nuestros aparatos de follar volviesen a funcionar correctamente y a la vez, no podía dejar que mi mujer se enfriase, por lo que abriendo un cajoncito de su mesilla de noche saqué un consolador que la volvía loca. Era un cilindro de unos veinticinco cm. de largo y tendría como cuatro de diámetro. Hacia la mitad tenía en su interior como unas bolitas. Dándole al interruptor el aparato se pone a vibrar y la punta se mueve haciendo unos giros circulares.

Con el aparto así funcionando, empecé a restregarlo a lo largo del coñito de mi mujer lubricándolo con los flujos que empapaban su más que enrojecido coño. Una vez que lo tuve bien lubrificado, se lo empecé a introducir lentamente hasta que solo quedaba fuera la empuñadura. Se lo metía y se lo sacaba con lentitud, logrando que mi mujer sintiese en su interior las sensaciones que el aparato le debía estar dando. Cuando lo tenía todo dentro, lo mantenía unos segundos sin sacarlo haciendo que las vibraciones y la punta giraran dentro de ella. Cuando lo sacaba, lo mantenía fuera unos segundos, dejando solamente la punta del vibrador girando en la entrada del coño. Mi amigo estaba como hipnotizado viendo el consolador entrando y saliendo de mi mujer y le dije.

- Le encanta que le acaricie el clítoris mientas juego con el aparatito este. Pero ya que estas sin hacer nada, si quieres, te cedo el honor.

Se puso a mi lado y mientras que con una mano destapaba el guisantito de mi mujer, con el índice y el pulga de la otra empezó a trabajarlo y hay que decir que muy bien, pues entre los dos estábamos poniéndola otra vez al borde del delirio. Con el consolador entrando y saliendo del coño, vibrando y girando dentro de ella y mi amigo trabajándole el clítoris, la llevamos a tener el orgasmo más formidable que se pueda ver y que una mujer pueda sentir. Gritaba. Lloraba. Resoplaba. Se retorcía. Eran verdaderas convulsiones nerviosas que hacían que su cuerpo temblase desde los pies hasta la cabeza. Cerraba las piernas y subía las caderas para sentir con mayor fuerza el consolador dentro de su cuerpo. Las volvía a abrir y con sus manos sujetaba el consolador empujándolo hacia su interior haciendo que prácticamente desapareciese dentro de ella y además sin parar de gritar del placer por el orgasmo que estaba teniendo. Mi mujer estuvo corriéndose sin parar como medio minuto. Nunca le había visto tener un orgasmo tan largo y tan impresionante.

Como os podéis ya imaginar, tanto mi aparato como el de mi amigo estaban nuevamente en orden de batalla por lo que acercándome al oído de mi mujer le dije.

- Date la vuelta y ponte de rodillas cielo que vamos hacer algo que te va a volver loquita de verdad.

Se dio la vuelta y como le había pedido, se puso de rodillas apoyando la cabeza en la almohada. Tal como estaba, el ojete del culo quedaba perfectamente a la vista por lo que con mucho cuidado empecé a meterle un dedo

Mi mujer al notar el dedo entrando en su culito empezó a protestar muy bajito diciendo.

- Por favor por el culo no… … . Por el culo no… … Me dolerá… … . Nunca me follaron el culo… … … Ni a mi marido le dejé nunca follarme el culo.

Al oírla, me di cuenta que al tener puesto el antifaz no sabía quién de los dos era el que le estaba metiendo el dedo por el culo y le dije.

- Soy yo cielo. El dedo es mío. Pero a partir de hoy ya no podrás decir que nunca te follaron por el culo. A partir de hoy vas a saber lo que es tener una poya dentro de tu culo y además, el primero que te lo folle no voy a ser yo. Antes no quisiste que te follara yo primero. Pues ahora será el también, el que te folle primero el culo.

Al oír lo que le decía empezó a llorar y hablando bajito me dijo.

- Por favor dile que no me haga daño… … .que no me duela… … .. Si queréis hacerlo vale… … pero que no me duela… … por favor que no me duela.

Yo seguí mojando su ojete y con mi dedo le iba abriendo su culito. Cuando el dedo empezó a entrar sin dificultad empecé a meterle dos y con lo mojado que los tenía entraron casi si esfuerzo. Estuve metiendo y sacando los dedos de su culo unos momentos y mirando a mi amigo le dije.

- Venga. Fóllale el culo que lo estas deseando.

Mi amigo se coloco de rodillas detrás de mi mujer y empapando bien de saliva la poya se la empezó a meter muy despacio. Primero solo la punta, se la sacaba y se la volvía a meter, cada vez que entraba se la introducía un poco más dentro de su culito. La mantenía dentro unos segundos y la volvía a sacar. Así metiéndola y sacándola con cuidado, estuvo hasta que su poya entraba y salía con más o menos suavidad hasta que logró meter la mitad.

Cuando tenía dentro más o menos la mitad, de un golpe de cadera se la metió entera. Mi mujer dio un grito y arqueó su espalda. Se mordió los labios y volviendo a abrir la boca empezó a gemir y a llorar diciendo.

- Basta por favor basta… .no sigas… . Sácala… ..sácala, , , , , , Me duele… … Me duele mucho… … .

Mi amigo, sin hacer caso de las súplicas de mi mujer empezó a bombearle el culo. Dentro. Fuera. Dentro. Fuera. Estuvo follándoselo como diez minutos. De vez en cuando escupía en su poya para lubricar el agujero de mi mujer permitiendo que en cada envestida la poya entrara entera hasta los huevos. A veces la sacaba fuera del culo de mi mujer y podíamos ver que lo tenía totalmente dilatado, hasta tal punto que cuando le volvía a clavar la poya entraba sin esfuerzo ninguno hasta los huevos.

Yo estaba que no podía con la calentura viendo la enculada que mi amigo le estaba metiendo a mi mujercita y me puse delante de su cara. Le levante la cabeza y le dije.

- Abre la boca. Chúpame la poya como tú sabes.

Y así mientras mi amigo la enculaba ella me hacia una mamada de película.

Quiero deciros que así como al principio mi mujer protestaba con la enculada que le estaban dando, al cabo de unos minutos empezó a mover las caderas hacia delante y hacia atrás acompasando el ritmo con las embestidas de mi amigo. Y empezó a llorar diciendo.

- Dios mío. Me gusta… .. Me está gustando… … .no puede ser… … . Me está gustando… .. Sigue. por favor… … No pares… … .no pares… … .Dios … me voy a correr otra vez… .me voy a correr… … … No pares… … .haz que me corra. Por favor… … .haz que me corra.

Y se corrió. Claro que se corrió. No lo creeréis pero tuvo otro orgasmo. Su primer orgasmo anal. Mi amigo viendo el orgasmo que estaba teniendo mi mujercita, no pudo aguantar más y también se corrió llenando con su semen el culo de mi mujer. Cuando termino con el culo de mi mujer le sacó la poya muy despacio y acercándose a ella le dijo.

- Maribel. Yo sabía que te iba a gustar. A todas al final les gusta que les metan por el culo una buena poya.

Mientras mi amigo le hablaba yo no me pude contener y le dije.

- Bueno cielo. Ahora me toca a mí follarte ese culito que tienes.

Me coloque detrás, coloque mi instrumento en la entradita de su culo y se la metí entera de un golpe. Tenía el culo tan dilatado de la enculada que le había dado mi amigo, que entró como si nada. Y de lo caliente que estaba, al momento me corrí dentro de su culo. Cuando se la saque su culito estaba tan dilatado, que ganas me dieron de volverla a encular.

Mi amigo y yo nos la quedamos mirando. De rodillas sobre la cama, con las piernas abiertas y con la cara sobre la almohada y viendo como de su culo empezaba a salirle nuestro semen que bajando le mojaba el coñito. La imagen era la leche. En esa posición y sin moverse dijo.

- Por favor… … .ya está… … .no me folleis mas… … .estoy muy cansada… .quiero dormir… además todo me da vueltas.

Y se tumbo de lado. Yo la puse de espalda y con una toallita le limpié toda la entrepierna hasta dejarla perfectamente limpia. Tal como estaba y como recuerdo de esa noche le saqué con el móvil la foto que podéis ver. No es muy buena pero es lo que hay.

Así la dejamos y mi amigo y yo volvimos al salón a tomar una copita que bien nos la merecíamos.

Cuando nos fuimos a acostar le dije.

- Si te encuentras con fuerzas, cuando te levantes y si te apetece otra sesioncita… … ..ya sabes… …

Pero eso os la contaré otro día

Si os ha gustado, os ruego que me lo digáis, pues me gustaría conocer vuestros comentarios.

0

Sobre esta relato

Autor: Sweetcochino
Relatos totales de Sweetcochino: 7641
Visitas de esta relato: 17

Esta relato se publica con licencia Distribución gratuita

Añade Comentario

Comentarios de Mi mujer. Borracha.Follada y enculada

Nombre: (opcional)
Añade tu comentario:
Inserta el código de verificación:
 
 

Lo más leído

Lo más votado

Lo más comentado